COMICS “LO-FI"
(De la columna “Come In Alone” número 48, escrita por Warren Ellis. Aparecida el 17 de Noviembre de 2000 en Comic Book Resources. Traducida por Frog2000. Nota: el título es una invención, la columna original no tenía ningún encabezado.)
Cuando era un chico que vivía al lado de la autopista y que se levantaba de la cama cinco minutos antes de irse a dormir, el cómic de aquí, Inglaterra, era muy diferente de lo que conocemos hoy en día. Solía comprar 2000AD con el poco dinero que llevaba en el bolsillo. Creo que tenía unas treinta y dos páginas de extensión. Era del tamaño de una revista. Costaba ocho peniques, que creo que son cuatro o cinco centavos de dólar yanquis. Un cómic semanal de ciencia ficción dirigido simbólicamente hacia los niños más grandes. Comencé a leerlo nada más empezó a editarse, apenas una semana después de mi noveno cumpleaños, en 1977. Estaba disponible en todos los quioscos que había en el país. La portada y la contraportada eran a color. Ese era el soporte. El resto era en blanco y negro y estaba entintado por completo en un papel de celulosa. Tus manos solían mancharse de negro si lo leías muchas veces. La tinta se quedaba tan mal fijada al papel que corrías el riesgo de levantar las imágenes completas de la página con una [masilla] “Blu-Tack”. Había cinco historias por cada número. Por supuesto, JUEZ DREDD estaba allí todas las semanas y más tarde obtendría color, así como las tres o cuatro páginas que le seguían. Al menos tres de las otras cuatro historias eran episodios de series de continuará. Por lo general, una de las historias era un "shock del futuro", o una de sus variantes, como "Twister Time" (una historia corta de ciencia ficción con principio y final), generalmente con giro sorpresivo en la última página. Dredd también tenía más episodios autónomos que historias continuadas. Eso sí, cuando en DREDD se hicieron arcos argumentales de varios episodios épicos seguidos como EL NIÑO JUEZ y LA GUERRA DEL APOCALIPSIS, estos duraban veintiséis semanas o incluso más tiempo.
Estos eran cómics de rock n´roll.
La línea editorial, tal y como estaba suministrada originalmente por el innovador guionista y editor Pat Mills, era la de proporcionar energía innovadora a los conceptos de ciencia ficción más básicos. Con el fin de mantener las cosas relucientes. 2000AD estaba impulsada por el cambio. Recuerdo que una semana pillé la revista y descubrí que la historia de Dan Dare comenzaba en la misma portada, tal y como acostumbraban a hacer en la antigua Eagle. Dave Gibbons era quien dibujaba Dan Dare entonces. Seis páginas de Dave Gibbons a la semana. Apuesto a que se quedaría temblando en su inodoro si tuviese que hacer lo mismo hoy en día, el pobre viejo bastardo. (Estaré bebiendo junto a Gibbons durante este fin de semana, pero gracias a Dios, creo que esta columna se publicará justo cuando él se encuentre cogiendo el avión para llegar al punto de reunión acordado.) Las series nuevas rotaban con bastante frecuencia. Durante sus primeros diez años, o incluso más, en 2000AD muy rara vez sentías que la revista se hubiese quedado rancia.
Al menos toda una generación de guionistas de cómic británicos se acercaron al cómic gracias a 2000AD. Los cómics deberían siempre tratar sobre cosas nuevas. En ese sentido, Grant Morrison y Mark Millar son los típicos guionistas de cómic británicos. Presentan historias e ideas nuevas en cantidades gigantescas. De hecho, en una ocasión se hicieron cargo de 2000AD de forma breve, gracias a una situación en la que habían sido “invitados editoriales". Estuvieron algo así como ocho semanas repletas de historias nuevas. Sencillamente manteniendo la revista bajo la misma forma en que solía editarse. Esa es la razón de que nosotros seamos diferentes a los creadores “mainstream” estadounidenses. Ellos crecieron viendo a los personajes de siempre, y por lo tanto, eso impregnó su forma de guionizar. Nosotros crecimos leyendo nuevas historias cada semana, y por lo tanto aprendimos que teníamos que aparecer en escena y hacer algún nuevo truco también.
He de mencionar tres cosas sobre 2000AD. Una, era barata. Empezó saliendo con un precio de ocho peniques, que probablemente sean unos 15 centavos americanos de la época. En el '82, con la inflación tomando el control, costaba 18 peniques, pero un single de vinilo costaba mucho más que eso. Actualmente cuesta un cuarto de libra, una cifra que un convertidor de moneda online me dice que es un pelín menos de dos dólares americanos actuales. Lo cual, francamente, todavía no es demasiado caro por 30 enormes páginas a todo color. Sólo es un poco más caro que la música. Esto nos lleva al segundo punto. 2000AD es semanal. No se debería subestimar el alcance de este segundo punto para adivinar el por qué de su éxito. Era y es tan regular como la televisión. El mundo exterior entiende la frecuencia semanal como algo que pertenece a la ficción narrativa. Como si no fuese tan bueno como la frecuencia mensual.
La tercera cosa importante de 2000AD se merece un párrafo propio. Era un producto “lo-fi”.
Blanco y negro. Su impresión era una mierda: podías levantar imágenes completas con una “Blu-Tack”. Por lo menos, diría que el color era desvaído. El papel estaba un paso por encima del papel higiénico, y durante años estuvo adornado con sangrientos cortes de imprenta. Y nada de todo eso importaba mucho. Eran cómics de baja fidelidad. Las historias se entregaban de forma tan rápida, barata y sencilla como fuese posible. Y en su apogeo la compraron cientos de miles de personas.
Eso ya no ocurre ahora. Me comentaban que actualmente vende unas 40.000 copias. Cuesta un cuarto de libra, algo comparable a un cómic americano, pero aún así no es algo muy barato. Y es a todo color. El papel es fino, en lugar del papel empastado de antaño, eso lo convierte en un cómic que ya no se puede poner de pie cuando lo dejas en una estantería. 2000AD ha heredado el erróneo color de la década de los noventa, que fue el motivo de que una gran cantidad de personas empezasen a producir páginas pintadas con gran rapidez. La mayoría de ellas ya no están trabajando en el medio. En algún punto de los últimos tiempos, 2000AD se olvidó de lo que se supone que debería ser.
Con mi mano derecha sostengo dos maravillosos cómics que merecen el calificativo de “lo-fi”, los números cuarto y quinto de una excelente historia realizada por Chester Brown sobre la biografía de Louis Riel. He seguido el trabajo de Chester Brown (tengo la primera edición fotocopiada de Yummy Fur por aquí, en alguna parte) desde hace mucho tiempo. Ha vuelto a convocar su talento de nuevo y se ha puesto a producir un cómic magníficamente controlado y brillantemente pulido. Veintiocho páginas en blanco y negro impresas en papel “pulp”, con la portada a todo color. Dos dólares americanos con noventa y cinco. Dos libras en dinero real. Disponible en algunos pocos miles sitios especializados de Norteamérica y Gran Bretaña, y en un disperso puñado de otros lugares de habla inglesa.
Brown, como creador comprometido con sus propias historias, sigue siendo una rareza si lo comparamos con el artista norteamericano medio, donde las obras nuevas y originales de propiedad autónoma son descritas por importantes figuras como "de consideración secundaria" sin que nadie pestañee. No tengo ni idea de cuánto venderá Louis Riel, pero me imagino que no se estará haciendo rico con la obra. Supongo que la mayoría de vosotros, los que leéis esta columna, nunca han oído hablar de Brown (por cierto, si tu tienda local no tiene el cómic y no puede o no quiere conseguirlo, inténtalo online. Yo lo hice mientras investigaba para esta entrega. Comprad algunos. Hasta la fecha hay cinco números.). Todos vosotros conocéis el estado del mercado de cómic americano. Chester Brown está trabajando en un continente donde las ideas han de tener treinta años de edad y ser propiedad de una empresa antes de que te amen.
En otro lugar de la casa tengo otra historieta “lo-fi”. Es un cómic japonés, “Morning”, de Kodansha. Es semanal. Y está impreso en basura. Quiero decir, es absoluto papel de pantano. Como no soy capaz de leer ni una maldita cosa en él, para los detalles esenciales me guiaré por DREAMLAND JAPAN, de Frederik Schodt, con la salvedad de que el libro se editó hace cuatro años, por lo que algunos de los números pueden haberse alterado un poco. En 1996 “MORNING” tenía alrededor de trescientas setenta páginas y costaba doscientos cincuenta yenes. Eso son unas sesenta libras. Dos con treinta dólares. Su circulación estimada en 1996 era de algo más de un millón de copias.
Piensa en ello.


2 comentarios:
Increíble deslizamiento desde 2000 AD y Juez Dredd a Louis Riel de Chester Brown.
Qué afortunados los ingleses que pudieron disfrutar de esa edad dorada de 2000AD y qué pena que aquí se haya editado tan mal y tan a cuenta gotas.
Y si la volvieran a editar sería a precio de oro...
Publicar un comentario en la entrada