ENTREVISTA EN COMICS JOURNAL A GRANT MORRISON (3 de 4)
ARKHAM ASYLUM
Hasted: ¿A quién se le ocurrió la idea de Arkham Asylum?
Morrison: A mí.
Hasted: ¿Y cuál era tu intención cuando realizaste la obra?
Morrison: Bueno, cuando se me ocurrió la idea el aspecto iba
a ser completamente diferente. Me imaginé que lo iba a dibujar alguien como
Brian Bolland y vislumbré la obra de una forma tan hiper-real que dolía. El
guión también era bastante parecido a como iba a ser el dibujo. Pero luego,
cuando finalmente la dibujó Dave McKean, se convirtió en algo muy diferente,
porque él quería que todo fuese más abstracto. Y creo que en un montón de
sentidos, todas las diferentes aproximaciones que teníamos pensadas para la
obra se cruzaron en un punto intermedio.
Hasted: ¿Con efectos positivos?
Morrison: No siempre. Creo que la obra habría resultado más
asequible para la gente si hubiese sido un poco más concreta. Pero terminó
convirtiéndose en algo un poco más difuso, y como hice cosas que eran tan
simbólicas, y luego Dave también hizo las suyas propias, repletas de
simbología, tuvimos dos sistemas simbólicos peleándose alegremente entre sí, y
el lector tenía que intentar darle sentido a todo. Y creo que eso acabó siendo
todo un problema. Además, otro problema añadido que se nos presentó fue que los
lectores no estaban realmente preparados para buscar por sí mismos las cosas
importantes que había en la obra y que hacían que ésta cobrase sentido...
quiero decir, la gente comentaba “Me he leído la historia en cinco minutos, es
un montón de mierda”. Pero en realidad, cuando buscas mejor, encontrarás
cientos y cientos de capas. Y ahora creo que no debería haberme esperado que la
gente investigase nada por sí misma. Si quieres decir algo concreto, entonces
mejor dílo en lugar de ocultarlo, porque la gente no suele arriesgarse. Por ese
motivo, creo que el hecho de incorporar varias capas terminó siendo todo un
fallo. Pero si hablamos respecto a cómo me afectó a mí, por supuesto que lo
hizo, y me hizo reflexionar sobre mi forma de hacer las cosas, y me dí cuenta
de que se mantenían por sí mismas, por lo que a mí me sigue gustando el
resultado final.
Hasted: Para ti, ¿cuáles son las cosas más importantes de
“Arkham Asylum”?
Morrison: Por aquella época me gustaban mucho todas las
diferentes capas de información, y los diferentes métodos que podían aplicarse
para interpretar la obra, su estructura. Pero como decía antes, nadie parecía
estar al tanto de todas estas cosas. Pensándolo ahora, creo que quise hacer la
obra tan extrema como me fuese posible. Cuando estaba escribiendo el guión lo
hacía a las cuatro de la mañana y seguía durante horas y horas, tomando drogas para
poder seguir trabajando, intentando encontrar una nueva forma de pensar, una
nueva forma de ver las cosas, con la intención de dejar escrito lo que
realmente quería dejar escrito.
Hasted: Cuando por fin acabaste, ¿creías que habías tenido
éxito?
Morrison: Claro, por supuesto. Una vez acabada, me encantó.
Fue cuando la gente empezó a criticarla que tuve que dar varias pasos hacia
atrás.
Hasted: ¿Y no creiste, debido al choque que se producía
entre texto y dibujo, que la obra parecía un poco imprecisa?
Morrison: Bueno, es posible. Sencillamente, en aquella época
amaba el trabajo de Dave. Creo que es un artista magnífico. Pero cuando ahora
miro sus dibujos de nuevo, creo que la historia hubiese sido mejor si el cómic
fuese capaz de comunicar el hecho de que Batman se estaba moviendo a través de
un lugar específico, y tal y como está realizada no da esa sensación. Quería
que el lector pudiese ver cada trocito de suciedad en las paredes. Pero no
ocurrió así y no hay ninguna sensación de que el personaje esté moviéndose a
través de un espacio arquitectónico en particular, que es como yo me lo
imaginaba. Así que creo que desperdiciamos la ocasión de poder hacerlo.
Hasted: ¿Sabías, según estabas escribiendo el guión, que
estaban produciendo una película de Batman?
Morrison: Al principio no lo sabía, pero después, según nos
estábamos acercando a la fecha del estreno, esa película nos causó algunos
problemas.
Hasted: Los de Warner no las tenían todas consigo respecto a
vosotros, ¿no es cierto?
Morrison: Bueno, en realidad me telefonearon y me dijeron
“No aceptamos la idea de que el Joker aparezca vestido como Madonna, porque si
te dejamos hacer eso, la gente asumirá inmediatamente que Jack Nicholson es un
travesti.” Y en mitad de las dos partes de esa frase teníamos una enorme falta
de lógica que, sencillamente, yo no era capaz de comprender. Pero ahí estaba.
Tenía que quitar esa parte. Además, al principio todo el proyecto fue cancelado
durante un período de dos meses. A mí eso me machacó por completo, porque iba a
ser lo más grande que yo había hecho nunca e incrementaría mi faceta como autor
y permitiría que tuviese un perfil de trabajo mucho más elevado con el que
poder hacer cosas más personales. Y parecía como si todo se hubiese acabado justo
nada más empezar.
Hasted: ¿Sentiste como si hubieses sido traicionado?
Morrison: Aah... Traicionado... no tanto, porque obviamente,
la editora que estaba trabajando con nosotros, Karen Berger, se sentía tan mal
como nosotros. Esto venía de mucho más arriba, era una de esas enloquecidas
decisiones corporativas que hace esa gente durante todo el tiempo. Y parecía
como si no hubiese ninguna posibilidad de hacer nada. Pero entonces escribí esa
gigantesca y larga carta a Jenette Kahn, en la que intentaba esbozar las
objeciones que yo le ponía a las suyas. Y finalmente todo pudo seguir hacia
delante, excepto por el uso de la palabra “fuck” y por el Joker vestido como
Madonna. Así que me sentí como si hubiese ganado esa batalla.
Hasted: Parece raro que te permitiesen escribir esa historia
para la franquicia de una corporación, y especialmente con la película que se
avecinaba. En términos musicales sería como si Morrissey hubiese hecho un disco
de los Guns n´ Roses. Era como un lío muy extraño.
Morrison: En realidad fue algo inexplicable. No creo que
vuelva a pasar nunca más algo parecido.
Hasted: Debido a todo lo que ocurrió con Arkham Asylum,
¿Crees que volverán a cometer un error parecido?
Morrison: Bueno, creo que no, por todo lo que pasó y también
porque ahora Batman se ha convertido en una propiedad mucho mayor. Creo que
ahora está mucho más bajo el control editorial. En aquella época estaban
encantados con la idea de poder hacer cómics más adultos. “Dark Knight” había
tenido mucho éxito y Watchmen también. Y creo que ahora se han dado cuenta de
que no tienen por qué hacer ese tipo de material. Que ese material sólo atrae a
muy poca gente durante un corto espacio de tiempo, y que tiene mucho más
sentido que Batman golpee al Joker.
Hasted: Pero ahora estarán encantados con el hecho de que
Batman les esté haciendo ganar mucho dinero...
Morrison: Claro, y eso me parece bien. Me parece bien que
sea lo suficientemente icónico. Y de todas formas, los íconos tienden a estar
administrados por otra gente. Así que el hecho de que me permitiesen cogerlo y
dañarlo de esa forma... me hace ponerme contento.
Hasted: ¿Hacerle daño era una de las cosas que tenías en
mente?
Morrison: Claro. Ya sabes, me gusta Batman tanto como a
cualquiera, pero mi idea era exponerlo a todo lo que hace ridículo al
personaje. Si ahora hiciese Batman, me gustaría que fuese más parecido al de la
serie de TV, porque era muy divertida. Y eso me parece mucho más apropiado para
una época en la que Batman se ha convertido en ese salvaje lunático con un bate
de béisbol. Las cosas se han convertido en algo demasiado desagradable y
opresivo, y todos esos personajes han acabado transformándose en algo que no
puedes distinguir de los villanos, por lo que si ahora cogiese el personaje,
sería mucho más radical, porque aparecerían la Batcueva y el traje de Robin.
Hasted: Cuando se lanzó Arkham Asylum no lo leí porque me
parecía el último proyecto explosivo en la misma línea que todas esas series
pretenciosas originadas por Frank Miller: otra sobrecargada obra más de Batman.
¿Estabas al tanto de los temas de los que que trataban todas esas series?
¿Intentaste escribir algo que no estuviese en la misma onda?
Morrison: Bueno, tan sólo conocía el “Dark Knight”. Y
supongo que también me había leído “La Broma Asesina”. Pero esas cosas no eran
parte de la misma escena. Estaba intentando hacer algo que no fuese tan
parecido y terminé siendo acusado de haber hecho la obra sobre Batman más
pretenciosa de todas. Pero nos acercamos al personaje diciéndonos que no queríamos
que pareciese real, porque eso es algo que me parece ridículo. En lugar de
vestirle con su traje y sacarle a combatir contra criminales, lo que hicimos
fue coger la imagen de esos personajes y hacer que fuesen elementos simbólicos
de la mente humana, y también hicimos que la idea del “Asylum” surgiese de la
mente de alguien. Establecimos todas esas cosas de forma compleja para que
hubiese fricción entre ellas, nuestra intención no era la de ser amables. Todo
el asunto trataba de que queríamos decir que, definitivamente, Batman no era
alguien real. Que sencillamente representaba alguna parte de la mente o de la
imaginación.
Hasted: ¿Y en qué sentido se parecía al “drama de la
Pasión”, tal y como estaba descrito al principio?
Morrison: Bueno, hay una sensación cristiana a lo largo de
toda la obra. Uno de los niveles que pusimos era el de que había un juicio y un
rito iniciático, y al final Batman derribaba todas las puertas, se suponía que
el lugar era el horror del infierno, donde Jesús derribaba la puerta del
infierno y les decía a las almas que se encontraban allí: “Sois libres de
marcharos”. Realmente, lo de “la Pasión” lo incluyó Dave McKean, y puede que
fuese una idea mejor aún que la mía. Pero hay un montón de niveles de simbología
religiosa que son bastante obvios. Como cuando Batman carga con la lanza en un
costado, y la pose de crucifixión de Killer Croc, además de que la lanza se
clave en su costado, algo que recuerda a Moby Dick y a la idea de Jung de que
la imagen alquímica de la serpiente crucificada en el árbol representaba al
hijo crucificando a su madre. Todo eso estaba presente en la obra. Todo son
cosas que se pueden investigar, pero que nadie ha estado tan loco como para
hacerlo. Pero ahora lo veo como algo muy lejano.
Hasted: Después de diseñar la obra con todos esos niveles y
de empujarte a seguir hacia delante durante todas esas noches de trabajo,
¿crees que fue mal recibida? ¿Fue su acogida decepcionante para ti?
Morrison: Claro, completamente. Creo que fue totalmente
incomprendida. Pero no debería haber esperado mucho más del tipo de audiencia
que sabía que la iba a comprar. En aquella época aún me embriagaba la idea de
que la gente podía estar interesada en un cómic repleto de capas simbólicas. Y
obviamente, la mayoría de la gente no tenía la suficiente educación como para
poder pillar la mayoría de la simbología que aparecía en ella. Lo que no quiere
decir que no fuesen gente con educación. Yo no fui a la Universidad, pero he
leído un montón, así que asumí que todo el mundo también lo había hecho, y no
es así. Así que hay muy poca gente que pille que el momento en el que Killer
Croc cae por la ventana es un símbolo jungiano. Y no puedes esperar que todo el
mundo lo pille. Con eso aprendí que no debía hacer lo mismo otra vez.
Hasted: ¿Eras ambicioso? ¿Podías solapar esa ambición con lo
que estabas escribiendo?
Morrison: Bueno, es posible, porque sencillamente en aquella
época me parecía como si todo encajase, e inluso cosas que esperaba que no lo
hiciesen nunca se enlazaron en algún
extraño texto alquímico salido de alguna parte. Todo el simbolismo que aparecía
sobre la luna estaba conectado con el resto de cosas, de formas que ni siquiera
me podría haber imaginado hasta que me leí un libro en particular, cuando
empecé a investigar un poco. Y luego, cuando nadie se dio cuenta y la gente
dijo, “Esto es una basura, me lo he leído en cinco minuto,” eso me hizo añicos.
Hasted: ¿Piensas que fue una equivocación? ¿Crees que estuvo
bien que tuviese cientos de capas porque crees que tal y como se te reveló, son
las que hacen que la historia funcione mejor?
Morrison: Bueno, no sé. Lo que creo actualmente es que si
vas a hablar con la gente, deberías hacerlo de forma muy clara. No esperes que
la gente busque las cosas por sí misma, en especial si no saben dónde hacerlo o
qué es lo que deberían buscar. Así que sencillamente, parece que he cambiado mi
forma de hacer las cosas. Me ha llegado correo que me ha alegrado un montón,
porque la gente ha entendido un montón de cosas. Pero cuando una obra sólo
puede ser entendida descodificando todos sus secretos, parece como si... bueno,
¿por qué molestarse en hacerla?
Hasted: ¿Crees que no estabas preparado para la recepción
que tuvo el título, quizá porque olvidaste que era un cómic de Batman y que eso
podía condicionar la forma de ser recibido?
Morrison: No, sabía bien que era un título de Batman. Pero
creí que Batman era tan fuerte como para soportar lo que le estaba haciendo. Un
montón de gente dijo que no era el personaje de verdad, pero en realidad sigo
creyendo que Batman es un ícono mundial gigantesco, y si no puede soportar
material de este tipo, ¿cuál es el que podría soportar? No importa lo humilde
que sea su origen porque hemos llegado a un punto en el que prácticamente todo
el mundo reconoce a este símbolo y en el que todo el mundo se hace una idea de
lo que representa el personaje. Y para mí es un importante símbolo a nivel
mundial.
Hasted: Entonces, ¿crees que es alguien parecido a Elvis?
¿Se puede hacer cualquier cosa con él?
Morrison: Claro, por supuesto. O por lo menos, aparentemente
se podría llegar a hacer, aunque obviamente no funcione de esa forma.
Hasted: Tú crees que todo esto es cierto, ¿pero y si
nosotros no nos diésemos cuenta de ello? ¿Y si no fuésemos capaces de ver el
maleable ícono mundial que representa?
Morrison: Bueno, podría ocurrir, pero también creo que el
lector es... Si esa obra se hubiese editado como una pequeña pieza de arte más
modesta, y se hubiese vendido a una audiencia más específica, entonces todo el
mundo habría querido conseguirlo. Pero no fue así. Se editó como un magnífico,
espléndido y caro libro de tapa dura. Y se lo compraron unas 200.000 personas.
Creo que es muy poco usual que una cosa como esa venda todo lo que lo hizo, y
tampoco creo que hubiese vendido tanto si la gente hubiese sospechado lo que
había dentro.
Hasted: ¿Tienes la impresión de que se lo compraron 200.000
personas y que 190.000 se lamentaron de ello?
Morrison: Se lamentaron 199.000. [Risas.]
Hasted:¿Y qué creías que te iba a conseguir?
Morrison: Bueno, básicamente lo que esperaba es lo que
terminó ocurriendo, que era hacerme un nombre. Pasar de ser un personaje
escocés vagamente interesante a escribir Animal Man, y de ahí a estar entre los
grandes con una novela gráfica que se vendió muchísimo. Mucha más gente se
enteró de quién era yo. Pero desafortunadamente mucha más gente aún pensó que
yo era un zoquete pretencioso. Así que se pusieron en mi contra por esa razón.
Hasted: ¿Y el dinero te fue útil?
Morrison: Oh, claro, el dinero es fantástico. El dinero me
permitió dejar mi apartamento y comprarme una casa, y también me pagó las
vacaciones y me permitió viajar y hacer todo tipo de cosas. Desde ese punto de
vista, estoy contento de lo que hice.
Hasted: Y después, un año o dos más tarde hiciste “Batman:
Gothic”, que parecía el deliberado intento de escribir un cómic de Batman
completamente normal.
Morrison: Claro. Lo único que me resultaba interesante del
hecho de hacer ese cómic era que estaba intentando hacer algo al estilo de la
novela gótica del S. XVIII, y utilicé un montón de elementos y decorados
relacionados. Pero tienes razón. Me quedé tan anonadado por la mala recepción
de Arkham Asylum que quería demostrarle a la gente que yo era alguien que
también tenía la capacidad de escribir algo más normal.
Hasted: ¿Crees que ahí retrocediste un poco?
Morrison: Claro. Oh, definitivamente.
Hasted: Cuando escribiste Dredd también pasó algo parecido.
Tu guión para Dredd era muy bueno, pero eso es todo lo que era.
Morrison: Es casi el mismo caso, porque había acabado la
serie de Doom Patrol. Y de nuevo, Doom Patrol fue, por lo general, recibida de
forma pésima...
Hasted: ¿Durante toda tu etapa?
Morrison: Bueno, empezamos francamente bien, y entonces la
gente empezó a decir que yo era muy pretencioso, y eso me desconcertó bastante,
porque en realidad pensaba que era una serie muy divertida. Pensaba que,
sencillamente, era un título super-heróico. Pero parecía que la gente sólo se
daba cuenta de los elementos erróneos, y yo pensaba que quizá había cosas que
no entendían, cuando sencillamente ni siquiera había algo que tuviesen que
entender. No había ningún secreto, no había simbolismo en la Doom Patrol. Pero
creo que la gente pensaba que sí, porque me había construido esa reputación, y
por eso no se lo leían observando sus valores intrínsecos, como cuando coges un
tebeo y dices: “Bueno, aquí tenemos a Galactus y aquí está Silver Surfer”, en
vez de eso, se decían “¿Qué es lo que esto representa? Debo ser un idiota
porque no me doy cuenta.” Doom Patrol no representaba nada. Era lo que era.
Pero la gente empezó a creer que tenía codificadas ideas intelectuales de las
que no se daban cuenta. Y su acogida fue bastante mala. Así que, como decía
antes, tuve que echar el freno y decir: “Bueno, mirad, también puedo escribir
cosas de acción más frívola. Y puedo hacerlo bien.” Así que intenté sacudirme
la etiqueta que me habían puesto de ser el Surrealista de los Cómics.
Hasted: ¿Fue porque pensabas que los lectores tenían razón?
¿Estabas tan desconcertado como para intentar no ser el guionista que la gente
pensaba que eras?
Morrison: No. En realidad, con Doom Patrol creí que la
respuesta que tenía era incorrecta, porque en realidad era culpa de la
inseguridad del propio lector la que les hacía criticar a la serie. Sigo
creyendo que Doom Patrol es un cómic muy sencillo. Aún creo en él. Sigo
pensando que es magnífico.
Hasted: Aún así, ¿por qué estabas tan preocupado como para
empezar a hacer algo más básico, como Juez Dredd?
Morrison: Porque cuando hiciese otras obras en el futuro no
quería que la gente las acogiese con una actitud similar. Y provisionalmente,
lo mejor que podía hacer era una obra más superficial y orientada hacia la
acción, para intentar impedir que la gente pensara que yo era la persona que
había escrito “Doom Patrol”. Porque eso podia tener un reflejo equívoco en las
obras que guionizase en el futuro.
Hasted: Así que, durante todo ese tiempo, ¿estabas al tanto
de lo que pensaba tu público? ¿Para ti era importante conseguir la mayor
audiencia posible?
Morrison: Claro, eso es. Obviamente, prefiero comunicar mi
trabajo al mayor número de personas. Una de las razones por las que hago cómics
en vez de escribir novelas es porque ya nadie se compra libros. Si haces un
cómic que vende un millón de copias y logras tener una buena idea, es mejor que
hacer un libro que venda 2.000 copias y en el que haya un montón de buenas
ideas.
DECADENCIA
Hasted: Una de las cosas que se pueden ver a lo largo de tu
obra es la idea de la decadencia. Tanto en “Sebastian O” como en tu relato
corto “La Enciclopedia Braille” y en la obra teatral “Depravity”, además de en
escenas e imágenes individuales de varios de tus cómics, como la mujer cubierta
de cuchillos que aparece en Kid Eternity. Para ti, ¿qué significa toda esta
decadencia?
Morrison: Es algo que me inspira, [risas].
Hasted: ¿Cuál? ¿El ser tan decadente como te sea posible?
Morrison: Obviamente, siempre basas tu propia personalidad
en algo. Y las cosas que más me interesan de la Historia de la Humanidad es la
gente que ha empujado las fronteras de la consciencia de cualquier forma que
haya sido posible. Y por eso me interesan tanto los poetas Románticos,
independientemente de sus excesos, porque captan mi atención acerca de cómo
debería ser la imagen que ha de proyectar un escritor. Además, el movimiento
Decadente se produjo en 1890, y el movimiento Beat en 1950, todo está en la
misma línea en la que me gustaría ser incluido. Y eso es sencillamente porque
lo que se suele hacer es buscar un modelo en el que basar las experiencias por
las que pasas en la vida. Y yo miro a personas como esas porque me doy cuenta
de que trataron con un montón del mismo material con el que trato yo, y se
interesaron por algunas áreas parecidas.
Hasted: ¿Has intentando convertirte en alguien Decadente?
Morrison: Oh, por completo. Me he pasado años con la cabeza
ida gracias a las drogas, el sexo bizarro y todo ese tipo de cosas que te
puedes suponer.
Hasted: ¿Y te ha servido de algo?
Morrison: Oh, por supuesto [risas]. Fue divertido. Me pasé
la mayor parte del año 1993 haciendo ese tipo de cosas, viajando y
encontrándome a mí mismo en lugares exóticos, expandiendo mi mente con una cosa
u otra. Y creo que que cualquier cosa que hagas obviamente expandirá tus
horizontes, pero al final tendrás que volver y ponerte a trabajar. Que es lo
que estoy haciendo ahora.
Hasted: ¿Te atrae la imagen que tienen los aristócratas?
Morrison: Claro.
Hasted: ¿Fue ese tipo de imagen la que intentaste adoptar?
Morrison: Bueno, quizá en algunas ocasiones. Ha ido
variando. Pero sí, porque siempre he sido pobre hasta hace muy poco, y me gusta
la idea de ser rico. Creo que sólo a la clase media le preocupa ser rica.
Hasted: Con el personaje de Sebastian O se rememoran tanto
las series de TV de los sesenta como la literatura de 1890. Esa idea de
dandismo es realmente parte del pop Británico.
Morrison: Y también proviene de las cosas del viejo Michael
Moorcock, porque obviamente Jerry Cornelius es un dandy. Y debido a que leí sus
libros cuando tenía diecisiete años y a que realmente no tenía muy decidido
cómo quería ser, poco después de que empezase el punk empecé a vestir con
levitas de terciopelo y con camisas de volantes, porque nadie más lo hacía. Me
sigue gustando la moda y estoy obsesionado con la apariencia, por lo que
Sebastian O fue mi intento de convertir todo eso en un estilo de vida y en una
estética, al igual que hacían los chicos de 1890.
Hasted: En tu trabajo hay momentos de crueldad que casi
pareces paladear, como en “La Enciclopedia Braille” y en la escena de la monja
violada de “Gothic”. ¿Es como si formase parte de una “estética de la
crueldad”, de la decadencia?
Morrison: Bueno, creo que sí, porque tiendo a intentar
hacerlo de forma que parezca que es bonito. Incluso con la mujer que
mencionabas antes que aparecía en Kid Eternity, colgada boca abajo atravesada
por cuchillos. Le pedí a Duncan Fegredo que la dibujase de forma que pareciese
una especie de escultura fantástica. El hecho de que aparezca colgada boca
abajo comunica de forma muy poderosa que la imagen que estás viendo es muy
violenta. No sé cómo se me ocurrió hacerlo de esa forma, porque para ser
honesto, no estoy particularmente interesado en la violencia.
Hasted: Cuando estás creando algo como esa mujer de la que
brotan cuchillos, ¿tienes alguna sensación de horror o sientes algún tipo de
excitación al ver lo poderosa que resula ser la imagen?
Morrison: Eeeh... ¡En realidad creo que me condenarán!
[Risas] No sé, a veces ni siquiera ocurre nada de eso. Algunas veces sientes
horror y tienes que expresarlo de alguna forma con la intención de sacártelo de
encima. Pero además has de recordar que escribir es sólo un trabajo (en muchos
sentidos), por lo que sabes exáctamente qué botones has de pulsar para poder
causar un efecto específico en el lector. Pero lo que intentas hacer es tu
propia versión de las cosas. En parte es algo que está bastante calculado, y en
parte tampoco tiene por qué ser una expresión necesaria de algún tipo de
profunda necesidad psicológica que tenga en mi interior.
Hasted: Pero cuando una imagen se te aparece de forma tan
fuerte, ¿crees que es más excitante que terrorífica?
Morrison: Por lo general suelo eyacular, [risas]. Siempre es
de agradecer el que algo que hayas pensado tú mismo funcione. Por otra parte,
si algo está profundamente enraizado en tu subsconsciente y logras arrancártelo
y hacer uso de ello, incluso aunque sea algo terrorífico, entonces te seguirá
pareciendo interesante, porque te preguntas cómo has llegado hasta ahí, cómo
has logrado quitártelo de encima.
Hasted: ¿Y de dónde provenía esa imagen en particular?
Morrison: Sencillamente, esa imagen apareció porque estaba
guionizando un cómic de terror. Y cuando estás escribiendo un cómic de terror,
hay algunas cosas que sabes que van a funcionar. Pero como ya he comentado
antes, no estoy particularmente interesado en el terror. Desde que escribí esas
dos historias, la gente sigue llamándome para pedirme que escriba algo para
antologías de terrror, y lo he intentado y sencillamente, no soy capaz de
escribir ese tipo de material. Me aburre la hostia. Cuando hice esas historias
estaba intentando resolver el hecho de que nunca hubiese escrito algo parecido,
y me pareció tan aterradoramente fácil que ahora estoy más interesado en otras
cosas.
Hasted: En Zenith usaste brevemente algunos nazis como
recurso del decadentismo y el ocultismo. También sé que siempre se ha afirmado
que existía una conexión entre Aleister Crowley y los Nazis. ¿Ejercían algún
tipo de atracción para ti?
Morrison: Bueno, supongo que Hitler siempre fue una figura
fascinante. Pero la verdad es que cuando yo era niño, no podía ver cuál era la
diferencia entre Hitler y Chaplin. No sabía que eran dos personas diferentes.
Ambas parecían la misma y si veía las películas de Charlie Chaplin en TV me
parecía estar viendo a Hitler, y además, en todas las imágenes aparecían los
dos en blanco y negro. Y obviamente, en algún nivel sabía que eran personas
diferentes, pero definitivamente en mi cabeza las dos imágenes estaban fundidas
de alguna forma. Siempre he pensado en Hitler como si fuese una especie de
persona ridícula, porque fui lo suficientemente afortunado de no vivir en su
misma época o de tener que experimentar algo que tuviese que ver con él. Así
que realmente no siento nada especial respecto a su persona. Para mí es alguien
que tiene bastantes rasgos cómicos.
Hasted: ¿Y qué es lo que te atrae de Crowley? [Un famoso
ocultista de principios del S. XX, conocido como “La Gran Bestia” y “El hombre
más perverso del mundo.”]
Morrison: Sencillamente, creo que es una de esas personas
que se alinean en las fronteras de la expansión mental. Y me gusta la idea de
que fuese visto como un charlatán, porque creo que no lo era. He leído sus
libros y he intentado probar sus técnicas, y me he dado cuenta de que esas
cosas también son válidas. Creo que en realidad, la gente que lo acusa de
charlatán está demasiado atemorizada como para intentar probar esas técnicas y
ver si funcionan o no. Obviamente fue un hombre monstruoso en muchos sentidos,
pero sin embargo, transitó áreas que nadie había explorado antes, e hizo un
mapa de ellas, y también descubrió un método mediante el que la gente también
podía acceder a los mismos lugares. La gente habla sobre él como si fuese un
incorregible adicto a las drogas, pero durante la época que se supone que eso
era cierto, estaba escalando montañas en el Himalaya. Me gusta la idea de que
esparciese todo tipo de rumores sobre sí mismo, algo que hizo que pareciese
mucho más espantoso y terrorífico de lo que fue en realidad.
Hasted: Obviamente, eso también está relacionado con lo que
comentabas sobre ti mismo, que se han esparcido varios rumores sobre ti y que
ahora te ven como una figura charlatana, debido a las declaraciones que tú
mismo has ofrecido en algunos sitios y también a lo que se ha comentado sobre
ti en otros.
Morrison: Y hasta cierto punto creo que es algo que está
bien, porque la gente termina por atacar a tu personaje público y no a ti. Así
que al final funciona como un escudo.
Hasted: Para dos de tus imágenes más horripilantes no
tuviste que usar casi nada de tu decadente imaginación. Las fotografías del
periódico en “Bible John” y en “The Mistery Play” son bastante escandalosas.
¿De dónde crees que provienen?
Morrison: Ah, las fotos de los periódicos...
Hasted: O quizá sólo me lo parecía a mí.
Morrsion: ¡Deberías ver a un doctor! [Risas]
Hasted: En realidad, ¿querías escandalizar y por eso las
incluiste? Esas fotos de gente muerta y ese papel sepia...
Morrison: Bien, si concretamente te estás refiriendo a Bible
John, en donde presentamos a un asesino al que nunca llegaron a coger y del que
aún se sigue viendo su imagen por todo Glasgow en carteles de “Se Busca”, ese
dibujo fue pura creación del dibujante, ya que trabajó sobre vagas
descripciones del personaje hechas por testigos oculares que ni siquiera puede
que retratasen bien al personaje real. Y nos interesaba mucho conectarlo todo,
hasta la forma con la que pintó la policía las líneas blancas alrededor del
lugar donde se había encontrado el cadáver. Buscábamos la forma de mostrar cómo
es la ausencia de una persona, haya sido por fallecimiento o por desaparición,
o porque no ha podido ser encontrada, y también la forma en que la gente
intenta reordenar las cosas después de esa ausencia, para intentar que vuelvan
a tener sentido. Toda la serie trataba sobre cómo se ordena la información, la
forma en que la gente se adapta a los prejuicios. Así que recogimos información
básica sobre los asesinatos cometidos por Bible John y la reordenamos de una
docena de formas diferentes, para hacer que significase cosas diferentes. Nos
las arreglamos para reordenarlo de forma que, por ejemplo, mostrábamos que
Bible John actuó de acuerdo con las reglas que rigen el ritual Thugee, con la
intención de aplacar a Kahli. Y eso es tan válido como el resto de teorías que
se les fueron ocurriendo a los investigadors durante su investigación del
verdadero asesinato. Y, no sé... Cosas como las imágenes del periódico, de
personas que eran como una horripilante galería de caras, donde teníamos gente
que había sido fotografiada en fiestas, en bailes de colegio y en otros lugares
por el estilo...
Hasted: Gente que no sabe qué es lo que les va a ocurrir.
Morrison: Exacto. Y es como si te estuviesen vigilando,
porque de repente te ves rodeado por toda esa historia, o lo que sea que esté
ocurriendo, y aún parece como si sus caras fuesen de una época completamente
diferente, y que obviamente estarán pensando en otras cosas. Definitivamente,
hay algo misterioso y asombroso en todas ellas. Pero aparte de eso, no estaba
intentando que representaran nada más, sencillamente evocan determinadas
sensaciones en algunas personas.
Hasted: Algunos asesinos parecen estar bien enraizados en
Gran Bretaña, como tú mismo sugieres con Bible John, y también en parte en “The
Mistery Play”, o como Myra Hindley [notoria asesina de niños de la zona de
Yorkshire Moors durante los primeros sesenta y que aún sigue en prisión. Fue
protagonista de la canción de los Smiths “Suffer Little Children” y de la
novela de Gordon Burns “Alma Cogan”]. La imaginación de la gente llena todo ese
vacío.
Morrison: Y obviamente, la gente se excita y regocija con
esos hechos, y muchas personas lo niegan, pero es cierto. Cuando ocurrió el
caso Dennis Nielsen [un reciente serial killer británico al que han
encarcelado], estaba ansioso por saber qué estaba pasando exáctamente, y lo que
guardaba bajo las tablas del suelo. No sé qué es lo que despertará en otras
personas, pero siempre se dicen cosas como “Sobrevivimos”, ¿sabes?, “¿No es
fantástico?”, pero ¿quién demonios era ese tío, cómo pudo hacer eso, qué tenía
en la cabeza? “¿Qué diferencia existe entre él y yo?”
Hasted: De alguna forma, también es una forma de reaccionar
a Glasgow. Hay una especie de “glamour” en el horror.
Morrison: Bueno, como comentábamos en Bible John, debido a
que Occidente ha perdido su dimensión mítica de las cosas, en realidad los
asesinos nos proveen de ella, ya que realizan actos tan irracionales como
extremos. Ya he hablado sobre las zonas aborígenes donde enlazaban toda suerte
de historias interesantes a un pedazo de roca por aquí o a un árbol por allá, o
a un pozo. Nosotros lo hemos perdido del todo, pero intentamos rellenarlo de
alguna forma, porque creo que la gente sigue necesitándolo, necesitan esa
especie de dimensión mítica. Y lo que nos enseña nuestra cultura es la forma en
que él [Nielsen] transformó su casa en algo que tenía el mismo glamour que un
matadero, porque allí fueron tapiadas quince personas. Le da un significado que
no tiene el resto de cosas y que creo que realmente todos buscamos.
Hasted: Además, a los asesinos les damos nombres míticos
antes de que sean atrapados. Recuerdo a Black Panther [un asesino de principios
de los Setenta que mató a tres funcionarios de Correos y a una rica heredera] y
luego también teníamos al Destripador de Yorkshire, cuando yo era un crío. Con
esos nombres, me parecía como si fuesen super-villanos.
Morrison: Claro. Les damos nombre extraños, arquetípicos.
Hasted: Y cuanta más gente asesinan, más cosas son como las
que hemos leído en la ficción.
Morrison: Claro.
Hasted: Hay algo más que atraviesa toda tu obra, en cosas
como Kid Eternity y The Invisibles. Esos chorros de frases e imaginería
elíptica, a menudo muy sensual, ¿a qué se debe?
Morrison: Sencillamente se debe al tipo de escritura que me
gusta. Prefiero escribir el tipo de cosas que la gente llamaría visionarias,
que para mí es lo que ocurre cuando te sientas y no dejas que nada se te
interponga en tu camino. Ese es el motivo de que me interesen los poetas
Románticos, o los escritores Beat, porque ellos decían: “Adelante, dejemos
fluir el subsconciente, sin cortes.” Mucha gente decía que dicha técnica no
funcionaba, pero a mí me atrae mucho. Me gusta ese tipo de imaginería, me gusta
cómo te impregna. Creo que cuando la gente la utiliza y tú lees lo que han
hecho, es como si tomases una droga, es un tipo de narrativa muy sensual.
Simplemente intento utilizarla tan a menudo como puedo.
Hasted: Hay un término Freudiano con el que me topé la
semana pasada: “condensación”. Es cuando los sueños se convierten en una
colección de imágenes sensoriales y escenas visuales, algo que a mí me suena a
cómic. ¿Suena de la misma forma con la que tú te imaginas cuando escribes tus
cosas?
Morrison: Bueno, sí que lo hace. En realidad, suena
perfecto. “Condensación” es incluso una gran frase, porque te imaginas que es
como si las cosas se estuviesen formándose en algún lugar externo a ti, por
ejemplo en el alfeizar de la ventana. [Risas]. ¡Haz tu mejor movimiento!
Hasted: Gotean desde tu cerebro...
Morrison: Claro. Y como decía, realmente no me gusta mucho
el trabajo que es reduccionista. La mayor parte de lo que aprecio (la obra de
Alan Moore, e incluso de Neil Gaiman), me gusta mucho, y entiendo por qué le
gusta a la gente, pero prefiero cosas que en realidad provengan directamente
del inconsciente.
Hasted: Pero en su mayor parte, ¿te gustaría que tu trabajo
tuviese una respuesta sensual?
Morrison: Claro, claro que sí. Más que una respuesta
intelectual, que es probablemente la razón de mi enorme frustración respecto a
la respuesta intelectual que tuvieron cosas como Arkham Asylum. Y por eso he
tratado de dejar de hacer ese tipo de obras, en las que todo está calculado y
estructurado de forma obsesiva. Ahora, lo que más me interesa es abrir mis
compuertas tanto como me sea posible, divulgar mis cosas tanto como me sea
posible, sin incluir signficados ocultos. En “The Mistery Play”, por ejemplo,
la gente ya ha empezado a enviar cartas diciendo que es otra de esas cosas
simbólicas, algo que no entiendo bien, porque no sé qué símbolos puede acarrear.
Sólo hay una o dos cosas que podría decirse que son simbólicas, y todo lo que
he hecho me ha parecido que era correcto hacerlo en el momento en el que lo
estaba haciendo. No incluyo esas cosas por una razón en especial, al igual que
un abrigo no significa nada, excepto el significado que tú quieras darle.
Hasted: Simplemente está ahí.
Morrison: Y está abierto a la interpretación. No hay ningún
libro de reglas que explique de qué va la historia. Pero creo que la gente
busca eso, y se debe a que probablemente las cosas tienden a estar bastante
reducidas, e intentar explicar las cosas en los cómics es algo bastante
popular. El público de los cómics quiere las cosas explicadas, quieren saber
cuál es el origen secreto, quieren saber cómo funcionan las cosas. Algo que
pone bastante distancia entre mi trabajo y ellos.
Hasted: Por lo que en realidad, ¿es como si tu imaginación
se pusiese en contra del medio en el que estás trabajando?
Morrison: Claro.
Hasted: Y además quieres conseguir una respuesta sensual,
algo bastante inusual en Inglaterra. Eso se parece mucho a la forma en la que
los escritores Decadentes trabajaban contra la Sociedad en la que vivían.
Morrison: Bueno, así es. Me gustan poetas como Philip
Larkin, que se ocupan del mundo rutinario de todos los días, que es el mundo de
los fregaderos y de las paradas de autobús. Y eso me parece bien. Pero yo
necesito una dimensión extra, y para mí el mundo de todos los días está repleto
de significancia y significado. Una parada de autobús puede significar algo
más, incluso aunque no signifique eso mismo todo el tiempo. Lo que quiero hacer
es tratar de mostrar esas cosas de una forma que las recargue con algún nuevo
tipo de potencia, en vez de tan sólo hacerme eco de ellas, o reducirlas a algo
más inteligible.
Hasted: Hay otra cita de Breton que descubrí la semana
pasada que dice: “Prescindid de vuestro genio, talento, y del genio y talento
de los demás, y poned toda vuestra fe en la la inagotable naturaleza del
murmullo.” [Morrison sonríe] ¿Suena a mierda, o suena parecido a todos esos
fraseos de palabras que se pueden encontrar en tu trabajo?
Morrison: Secundo la segunda opción.
Hasted: ¿Te ha ayudado un poco? [Riendo]
Morrison: Bueno, tendré fe en los murmullos, claro.
Hasted: ¿Has sacado alguna vez imágenes de forma automática?
¿Las has trasmitido?
Morrison: Lo hago todo el tiempo. “El Misterio Religioso”
está lleno de cosas que... tengo el argumento básico y luego simplemente
empiezo a pensar “Bueno, adelante con esto”. Trato de no imponer nada en la
obra. Y las cosas empiezan a surgir como un chico diseccionaría un insecto, o
como un burdel lleno de muñecas. Y eso me encanta, porque no me lo esperaba. Y
me gusta trabajar de esa forma. Se convierte en el motivo por el que trabajo.
Sé que Alan Moore está muy interesado en la estructura, y en ordenar las cosas,
y en contruir esas gigantescas construcciones arquitectónicas, y obviamente,
eso es lo que a él le funciona y le hace feliz. Pero lo que hago yo me hace
sentirme como si estuviese muy conectado con la fuente de la imaginación.
Hasted: ¿Es como cuando entrabas en calles extrañas de niño,
confiando en ti mismo porque es como si tuvieses esos otros lugares y
dimensiones a tu disposición y pudieses hacer uso de ellos cuando quisieras?
Morrison: Claro, y además me gusta mucho hacer las cosas de
esa manera, como comentaba, porque al final termino por sorprenderme. Y se me
ocurren cosas que nisiquiera hubiese sospechado que estaban ahí, cosas que ni
siquiera habría dado con ellas si me hubiese sentado a sacarlas a propósito.
Hasted: ¿Has usado alguna vez drogas para llegar a dichos
estados? ¿Lo has hecho para, de forma consciente, guionizar de una forma en
particular?
Morrison: Aaah, no muchas veces. En el pasado... La gente
solía decirme que cuando hice Doom Patrol debía tomar drogas duras, y a lo
largo de toda la etapa en la que estuve haciendo la colección, no tomé drogas
ni una sola vez. No estaba interesado en ellas. Pero ahora, supongo que lo hago
de vez en cuando. Como ocurrió con el primer número de Invisibles. En realidad,
cuando escribí la secuencia de dos páginas de John Lennon, estaba realmente
colgado de ácido. Y la experiencia que aparecía (en la página)
realmente fue una que tuve yo mismo. Porque hice un ritual
mágico para invocar a John Lennon como si fuese un dios.
Hasted: ¿Y se te apareció?
Morrison: Claro, básicamente lo que ves en el cómic es lo
que me ocurrió. Y para mí, eso es algo autobiográfico, pero díselo a cualquiera
y pensará que estoy tarado. [Risas] Pero intenté mostrar las cosas que yo había
visto, un mundo que incluía dimensiones místicas en vez de... Quiero decir,
para mí, el gran error de los dramas caseros de los cincuenta era ese, a pesar
de que capturaban bien la vida real, negaban el hecho de que las personas
también tenían una vida imaginativa, y se perdían todo lo que tenía que ver con
los sueños y la imaginación de la gente, y las extrañas experiencias que
cualquiera que conozcas pueda haber tenido en un momento determinado. Así que
para mí el tipo de cosas que estoy haciendo en Invisibles es lo más cercano que
podría hacer a una obra dramática sobre la vida real. Pero también incluye el
resto de elementos.
Hasted: Todavía me impresiona que, de alguna forma, hayas
conocido a John Lennon. ¿Cómo ocurrió?
Grant Morrison: Bueno, básicamente, lo que decidí hacer fue
aplicar técnicas mágicas para poder invocar a alguien con... atributos
suficientes, que no tuviesen nada que ver con los de una persona real,
probablemente alguien que podría ser un dios. Porque básicamente, toda la idea
alrededor de la magia ceremonial trata de que te pertreches de el tipo de
perfume, sonido y estimulación visual correcta que te pueda sugerir a ese dios,
y que trates de identificarte con esas cosas tanto como te sea posible. Así que
lo que hice yo para invocar a Lennon fue escuchar “Tomorrow Never Knows” una y
otra vez, y debido a que Lennon estaba obsesionado con el número nueve,
investigué todas las correspondencias que tenía ese número. El perfume de
sándalo, en mi opinión, es específico para el número nueve, y además, la deidad Ganesha, que era el
escriba de los Dioses Indios, es un número 9. Así que junté todas esas cosas
diferentes y comencé a meditar. Y también tomé ácido, porque decidí que ese era
el sacramento de Lennon. Y sin que me parezca nada sorprendente, entré en un
estado en el que había un espacio gigantesco con motivos orientales y
arabescos, sin dimensiones, y había una cabeza gigantesca de John Lennon que
rotaba en el espacio y emitía música. Y tuve la oportunidad de hablar con ella
y hacerle algunas preguntas.
Morrison: Sencillamente, lo que intenté hacer era
representar la realidad, sin decir que esa realidad era un simbolismo de nada,
o que tenía algún tipo de significado más allá de lo que es en realidad. Y
estoy seguro de que aún así, la gente lo habrá malinterpretado, y pensará que,
de alguna forma, hay algún otro simbolismo oculto.
Hasted: ¿Crees que no están dispuestos a pensar en la
imaginación como si fuese algo real?
Morrison: Claro. No están dispuestos a aceptar que un sueño
es igual de real que ir de compras. Porque tú lo experimentas, y tiene un
efecto sobre ti.
Hasted: Otra cosa que puede verse en tu trabajo,
concretamente en “El Misterio Religioso” y en “Invisibles”, es la sensación de
que existe una conexión y una conspiración cósmicas. ¿Es algo que proviene en
parte de tu propia concepción de las capas de la realidad, o tan sólo es un
recurso argumental?
Morrison: No, creo que es más probable que sea debido a
varias cosas. Básicamente surge a partir del todo. Como decía, Bible John tenía
mucho que ver con la forma en la que ordenamos la información, y creo que me
estaba aferrando a algo que quería explorar con más detenimiento. Me interesa
mucho la forma en la que ideamos nuestras propias conspiraciones, y más
concretamente, estoy explorando eso en Los Invisibles. No estoy totalmente
convencido de que las conspiraciones que sospecha la gente que existen,
existan. Obviamente suceden muchas cosas, pero creo que un montón de ellas las
creamos nosotros mismos, para ponernos en un estado de miedo e ignorancia, o lo
que sea. Los Invisibles trata sobre cosas que se muestran como conspiraciones
desvaídas y que podremos ver según avance la trama, además de disolver las
fronteras y categorías entre los protagonistas de la historia, convirtiéndose
en algo bastante diferente a cómo lo habíamos visto en un principio.
Hasted: También hay conspiraciones en otros títulos
que creaste anteriormente que lo conectan todo. Es algo que me parece raro,
porque además también estás interesado en la libertad y en la anarquía.
Morrison: Claro. Pero un montón de las así llamadas
conspiraciones también están consagradas a la libertad y a la anarquía. Los así
podados Rosacruces o Illuminati se ocupaban ostensiblemente de la liberación de
la Humanidad. Pero yo aún estoy esperando ver qué ocurre a continuación.
(Continuará)




















No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada